Hemos leído el título anterior de Ortega que supuestamente pregonaba una apología de la inexactitud. Pero se trataba de una peculiar estrategia que podría encontrar en ciertas formas de lucha el referente de un estilo algo traidor. En todo caso, el valor que da Ortega a la precisión es inequívoco cuando escribe (1909) "Una fiesta de paz":
Ortega anuncia una supuesta apología de la inexactitud en el artículo de 1908 para prevenirnos frente a Unamuno al escribir: "El espíritu de Unamuno es demasiado turbulento y arrastra en su corriente vertiginosa, junto a algunas sustancias de oro, muchas cosas inútiles y malsanas."
No nos dejaremos arrastrar con la consigna del ímpetu para convertir España en un divertido o manipulable ruedo. Un artículo con opiniones sobre la actualidad, Es "el ruedo" visto por Guillermo Menéndez del Llano.
Al titular un trabajo anterior “Hacia una conversión estética”, recordé las “Cartas sobre la educación estética del hombre”. Es un libro de Schiller que abro para su relectura al tomarlo de mi biblioteca.
El artículo que titula Ortega “Asamblea para el congreso de las ciencias” (1908) comienza hablando de europeización, y cita a Joaquín Costa como figura emblemática de esta relevante cuestión en España. Se trata de un tema del que se vendría hablando en España desde hacía tiempo.
En 1908 señala Ortega que la sensibilidad política de las naciones cultas, como Alemania, es tan aguda que puede estremecerse por cuestiones tan aparentemente distintas de las gubernamentales como podía ser el tema del impresionismo.
En El Sobrehombre, escribió Ortega y Gasset que Nietzsche fue necesario porque nos hizo orgullosos. Dice Ortega que hubo un instante en que no se encontraba otra tabla donde salvarse del naufragio cultural que el Orgullo. ¿Han cambiado ya los tiempos?
Ortega le daba a la educación un peso decisivo en el progreso de las naciones, y se lamentó por ello de que toda la generación española que llegaba entonces a las preocupaciones intelectuales hubiese sido educada, mal educada, por Hipolito Taine.
Miré con especial atención los dos tomos de la obra de Mommsen que había adquirido en los sesenta. Los trasladé luego desde el Norte hasta el Sur de España, y estaba pensando yo aquella tarde en la estrecha relación que advertía entre Nación e Historia. Pienso que efectivamente estas dos nociones forman parte de nuestra red conceptual, y que la estrecha conexión que podemos formar entre ellas es tan fuerte que nos parecen evidencias cuando son ideas convertidas en creencias por la costumbre de su aceptación.
Me había referido ya a la noción de “realidad”, y parece oportuno distinguir ahora entre “la realidad”, [x1], y “lo real”, “01”, como diferentes planos. También vamos a señalar los términos “realizador”, “realización” y “realizar”.