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La leyenda del hilo rojo del destino

Sorprendentes por Miriam Martí 1 comentario
¿Y si todos estuviéramos conectados con nuestra alma gemela a través de un hilo rojo? Un fino hilo que nos mantiene unidos con otra persona hasta que finalmente la encontramos. Son leyendas orientales basadas en el destino inevitable.

Todo el mundo conoce la teoría de la media naranja. Las relaciones afectivas entre los seres humanos siempre han estado, al parecer, controladas por el destino. Aunque  creer o no en esta idea depende de cada uno, hay muchos que jamás aceptarían que nuestra historia está ya escrita. En cualquier caso, en muchas culturas podemos encontrar mitos y leyendas que hacen referencia al destino, a como estamos predestinaos a otra persona, a nuestra alma gemela. Las creamos o no, no dejan de ser historias curiosas que se han contado desde tiempos inmemoriales.

De entre todas las leyendas, quizá una de las más bonitas sea la del “hilo rojo”. Esta leyenda nace en China, aunque también tiene su propia variante en Japón. En esencia, se dice que las personas predestinadas entre sí, están unidas por un hilo rojo atado al dedo meñique. Este hilo es totalmente invisible y permanecerá atando a esas personas hasta que finalmente puedan conocerse.

Lo que está claro es que a los orientales siempre les ha gustado mucho el tema del destino, la idea de que existe un poder sobrenatural inevitable que guía nuestra vida hasta llegar a un fin, un fin que en verdad no es elegido por nosotros pues ya está escrito. Incluso hubo un tiempo en el que las mujeres se amputaban el dedo meñique para demostrar a sus maridos que estaban completamente enamoradas y que efectivamente el hilo rojo les había unido. Esto era visto como un símbolo de lealtad absoluta.

En cuanto a las leyendas, las hay de muchas clases. Con el paso del tiempo han ido derivando unas en otras, y es bastante difícil determinar cuál fue la primera. Una de las leyendas cuenta que existe un anciano que vive en la luna, que sale todas las noches para buscar entre las almas de la tierra todas aquellas que están predestinadas a conocerse y unirse. Una vez están identificadas, el hombre de la luna las ata con un hilo rojo para que no puedan perderse hasta que se encuentren. Obviamente este hilo rojo puede enredarse con otros hilos, pero jamás podrá cortarse ni ser visto por las almas que lo llevan.

 

hilo_rojo

Existe otra leyenda que es quizá la más popular entre los japoneses, la leyenda cuenta como hace mucho mucho tiempo, había un emperador muy impetuoso y altivo. El emperador tuvo conocimiento de que en una de sus  provincias vivía una bruja con grandes poderes, capaz de ver incluso el hilo rojo del destino. El emperador, que conocía bien las leyendas del hilo rojo, decidió que podría contratar a la bruja para que le condujera  a su esposa.

La bruja accedió, y empezó a buscar por toda la provincia, día y noche. El emperador la seguía muy de cerca, ya que no quería perderse la oportunidad de encontrar a su alma gemela. Finalmente la búsqueda les llevó a un mercado, donde una pobre campesina con un bebé en brazos vendía comida.  La bruja indicó al joven que esa era la persona con la que terminaría casándose, pero el impetuoso y altivo emperador decidió que esa no podía ser la persona con la que compartiría su reino, así que empujó enfadado a la campesina, ésta al perder el equilibrio dejó caer a la niña que se hizo una brecha en la cabeza. Después de eso, el emperador ordenó a su guardia cortar la cabeza de la bruja, que bajo su punto de vista le había tomado el pelo.

Años después, llego el momento en el que el emperador debía contraer matrimonio. La corte le insinuó que su mejor opción era casarse con la hija de un general muy poderoso de la provincia. El emperador aceptó ya que esa unión podría fortalecer su reino, además tenía entendido que la joven era enormemente bella.

El día de la boda llegó, y la novia se presentó con un precioso velo que no permitía ver su cara. Tras la ceremonia, llegó el momento en el que el novio tenía que retirar el velo, al hacerlo vio por primera vez el rostro de su esposa, y se dio cuenta de que la joven tenía una cicatriz muy peculiar en la frente, una cicatriz que le recordaba que su destino había pasado por delante de él y que al no querer verlo había herido a la persona que estaba destinada a amarle.

1 comentario

  • asdfmari
    Publicado por asdfmari | Martes, 22 de Octubre de 2013 16:59

    Hermosa leyenda del hilo rojo, trágica como el amor mismo...

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