La movilización española debe mucho a la de los países árabes. Las dos se convocaron por redes sociales sin un líder claro, las dos muestran la frustración de unos jóvenes con una tasa de desempleo similar (superior al 40%), las dos se han convocado y mantenido en unas plazas (Tahrir en Egipto y Sol en España) montadas como campamentos, en las dos la reivindicación principal es una dosis mayor de participación democrática, las dos están libres de banderas partidarias... Aunque la diferencia principal es fundamental: mientras en Egipto se buscaba derrocar al régimen de Mubarak, en España los objetivos últimos no están muy claros. Aparte de pedir un voto responsable, no sabemos qué pasará más allá del domingo electoral. Los principales partidos intentaron en un primer momento capitalizar ese descontento pescando en el caladero de Sol. Desde el PSOE, que colgó su manifiesto en su página web para luego retirarlo horas después, hasta el mismísimo Carlos Fabra, el "eterno presunto" del PP, que ha mostrado su simpatía hacia el movimiento (esto último como chiste no está mal). Tal es el intento de captar a los descontentos que tanto IU y como el PSOE de Madrid han cuestionado la decisión de la Junta Electoral de prohibir las manifestaciones.
Pero no todo es comprensión y parabienes para el movimiento. Y en las últimas horas parece que han aumentado las apuestas: Jiménez Losantos ve la mano negra de Rubalcaba en las movilizaciones (algo que según él ya hizo en la jornada de reflexión allá por 2004). Por su parte Jaime Mayor Oreja ve detrás del movimiento a la izquierda (refiriéndose al PSOE) que sabe que va a perder las elecciones, y César Vildal parodiándose a sí mismo relacionó el movimiento con ETA y la Kake Borroka. O no se han pasado por Sol o mienten a sabiendas, cosa que no es nuevo. Aun así, sigue siendo buena noticia para los manifestantes, porque como dijo Cervantes, "ladran, Sancho, señal de que cabalgamos".
Pequeño montaje como homenaje a toda esa gente que sale a la calle para defender sus derechos.







