El Codex Gigas o libro del diablo (entre muchos otros nombres) fue reconocido como la octava maravilla del mundo en la época de su creación, allá por el siglo XIII. Tal calificación se debía en cierto modo a sus increíbles dimensiones (92x50,5x22cm), su grosor de 624 páginas y su peso de 75 Kg, que sin duda alguna hacían de este ejemplar uno de los libros medievales más famosos de su tiempo. No obstante, en la actualidad y debido a su excelente estado de conservación sigue suscitando muchísimo interés. Pero no solo las dimensiones y la belleza de este manuscrito quedan latentes ante todo aquel que lo ve, su historia y la leyenda que lo envuelve también encandila, ya que una vez más, como acostumbran estos tipos de manuscritos medievales, se ve rodea de misterio.
Cuenta la leyenda que el autor del Codex Gigas fue un monje Benedictino en el siglo XIII. El hombre estaba condenado a ser emparedado vivo por un crimen muy grave, pero intentando por todos los medios salvarse de ese castigo propuso crear una obra monumental que colmaría de honores al pequeño monasterio. Pretendía crear un códice que contuviera la Biblia y todo el conocimiento del mundo, y además lo realizaría en una sola noche. Los monjes del monasterio, hombres de Dios, quisieron darle esa oportunidad al criminal. No obstante, ninguno de ellos creía que ese pobre infeliz pudiera realizar tal trabajo.

A la mañana siguiente todos quedaron asombrados al observar el impresionante libro, nadie podía dar crédito a lo que veía. ¿Cómo era posible que una sola noche hubiera realizado esa maravillosa obra? Todos llegaron a una conclusión, la tarea del monje había resultado de alguna forma sobrehumana, por tanto era más que evidente que había solicitado ayuda al mismísimo Satanás, el cual aceptó con sumo gusto con la única condición de aparecer en una de las páginas del libro. Es por este motivo que el manuscrito cuenta con la ilustración de un Diablo entronizado en una de sus páginas, y por ello se le dio el nombre de Biblia del Diablo.

Creacinde Pandora
Obviamente esta historia es una leyenda más, que como todas, se quedan en simples cuentos transmitidos por el boca a boca a lo largo de los siglos. Lo cierto es que nadie puede afirmar cual es el origen de este increíble manuscrito, pero resultan totalmente impresionantes tanto sus dimensiones como su interior lleno de ilustraciones recreadas con impresionante maestría, tintas rojas, azules, amarillas, verdes y pan de oro. Sin duda alguna un gran tesoro de la época del que algunas hojas arrancadas por el tiempo no han podido llegarnos, pero que cuenta con una conservación excelente de su unidad estilística inicial.
Si su aspecto nos parece enigmático, más aún su contenido, que se aleja de lo que por aquel momento podría considerarse un libro sagrado al uso. Muchos son los temas que se tratan en estas 624 páginas, entre otros obviamente el Antiguo y Nuevo Testamento. Pero además también se pueden ver antiguas historias, encantamientos mágicos, conjuros de exorcismo, textos del arzobispo San Isidro de Sevilla del siglo VII, ocho libros médicos y un largo etc. de textos totalmente inusuales en una biblia del siglo XIII. Quizá por este motivo el manuscrito encerraba tanto misterio, y a lo largo de toda la historia muchos han querido poseerlo robándolo innumerables veces, ya que se decía de este que tenía un poder sobrenatural inimaginable al ser escrito por el mismísimo Diablo.









